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sábado, 21 de julio de 2012

¿Cuál es la Diferencia entre un Prócer y un Precursor?

 Diferencia entre Próceres y Precursores

Cada 28 de Julio, los peruanos nos contagiamos en un sentimiento grandioso, como es el recuerdo de la Independencia de nuestra patria del dominio español.

En esta fecha, no solo se debe recordar al libertador Don José de San Martín sino que se debe tener presente, el aporte de hombres y mujeres que ofrendaron sus vidas en favor del grito de libertad, aquellos precursores y próceres de nuestra patria, que no sólo aportaron en el combate emancipador con sus ideas, sino también con sus acciones contribuyeron a fortalecer la conciencia de libertad en cada peruano.

Precursores:

Fueron aquellas personas de amplia visión, que con sus ideas o acción propugnaron la independencia del Perú, preparando el terreo para posteriores realizaciones o acontecimientos.

Principales precursores del Perú:
  • Juan Pablo Viscardo y Guzmán

En Francia, entre 1782 y 1791, terminó de redactar su famosa Carta a los Españoles Americanos, un documento fundamental del pensamiento libertario americano. Esta carta, escrita en francés, aparece primero, gracias al prócer venezolano Francisco de Miranda, en 1791, y circuló clandestinamente. En 1801 se publicó en español.
  • Manco Inca

Escapó de los ejércitos de Atahualpa en Cusco y ofreció ayuda a los conquistadores españoles creyendo que lo liberarían de las "malignas tropas de Quito". Lo nombraron Emperador inca, pero después de los múltiples abusos que cometieron con él y su pueblo, decidió escaparse y rebelarse. En 1536 casi libera Cusco y expulsa a los españoles, sin embargo se refugió en Vilcabamba al tener que dar de baja a sus tropas por el excesivo tiempo que estaba tomando la guerra.
  • Juan Santos Atahualpa

Se dice que fue descendiente inca nacido en Cuzco y criado por los jesuitas. Aprendió castellano y latín. También se dice que viajó a España, Angola, Inglaterra, Francia e Italia, aprendiendo italiano y un poco de francés. Regresó al Perú y allí fomentó una rebelión al comparar el viejo mundo con la dominación española ejercida en Perú.  Se hizo proclamar Apu Inca, descendiente de Atahualpa. Su meta era restaurar el Imperio inca aniquilando a los españoles y sus costumbres.
  • Túpac Amaru II
En el Perú ha sido reconocido como el fundador de la identidad nacional peruana. En 1780 se inicia el movimiento militar de José Gabriel Condorcanqui contra la dominación española, adoptando el nombre de Túpac Amaru II, en honor de su antepasado. Al comienzo el movimiento reconoció la autoridad de la Corona ya que Túpac Amaru afirmó que su intención no era ir en contra del rey sino en contra del «mal gobierno» de los corregidores. Más tarde la rebelión se radicalizó llegando a convertirse en un movimiento independentista.
  • Francisco de Zela
Zela es conocido por dar el primer grito libertario del Perú en la ciudad de Tacna el 20 de junio de 1811 es un intento para lograr la independencia del Perú. Zela fue apoyado por un numeroso grupo de criollos, mestizos e indígenas, entre ellos el cacique de Tacna, Toribio Ara, junto a su hijo José Rosa Ara y el cacique de Tarata y Putina, Ramón Copaja.
  • Mateo Pumacahua
Durante la rebelión de José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru II), entre 1780 y 1781, contribuyó a la causa realista con pertrechos y hombres. Paralelamente, ganó prestigio entre la nobleza inca, siendo elegido Alférez Real de Indios Nobles del Cuzco en 1802.
  • Mariano Melgar
Poeta, pero también integrante en la lucha por la independencia del Perú frente a España. En Literatura, es considerado como el iniciador de la etapa del Romanticismo en América.
  • Micaela Bastidas
Esposa de Túpac Amaru II, tuvo como primer maestro ideológico al propio José Gabriel, quien había adquirido una sobresaliente formación, tanto en el Cusco como en Lima, en múltiples reuniones, incluso ligadas a grupos masónicos en las que forjó su acendrado espíritu separatista.

Próceres:

Fueron todos aquellos patriotas que colaboraron en la emancipación del Perú, del Reino Español.

Principales próceres del Perú:
  • Hipólito Unanue
Fue médico, naturalista, meteorólogo, político, precursor peruano de la independencia, reformador de la medicina y fundador de una escuela médica muy relevante en la época, conocida como San Fernando.
  • Toribio Rodríguez de Mendoza
Es considerado habitualmente un precursor ideológico de la independencia del Perú, y lo es efectivamente en el sentido profundo de sembrador de ideas que, en su desarrollo, conducirían a la independencia.

miércoles, 30 de julio de 2008

Los Gloriosos Husares de Junin

El Regimiento de Caballería "Glorioso Húsares de Junín" N° 1" - Libertador del Perú, es la guardia montada del Presidente de la República del Perú y de su residencia, que es la Casa de Pizarro. Su sede está en el Cuartel "Barbones", antiguo cuartel del Regimiento de Caballería "Mariscal Nieto" Dragones de la Escolta del Presidente de la República del Perú, en el Cercado de Lima.

La Caballería de la "Legión Peruana de la Guardia" se organizó sobre la base del Escuadrón "Húsares de la Escolta del General" (ex Escuadrón de Cazadores a Caballo de los Andes), unidad que se había distinguido en la Campaña Libertadora de Chile. Dicho escuadrón fue uno de los primeros en ingresar a Lima el 6 de julio de 1821 y el que acompañó a la comitiva oficial el día de la Proclamación de la independencia del Perú. Luego fue anexado a las tropas que sitiaban el Real Felipe, hasta septiembre de ese año en que capitularon sus defensores.

A esta caballería el Generalísimo Don José de San Martín, el 18 de agosto de 1821, le daría el nombre de "Escuadrón de Húsares de la Legión Peruana de la Guardia" al mando de Guillermo Miller, la cual formaría parte del Ejército Peruano que debía mantener al Perú independiente del dominio de España.

La Legión Peruana de la Guardia fue creada por Decreto Protectoral del 18 de agosto de 1821 y estaba compuesta por:

* Un batallón de infantería compuesto por seis compañías
* Dos escuadrones de caballería ligera
* Una Compañía de artillería volante

En 1822, estos escuadrones se convirtieron en el Regimiento de Caballería "Húsares de la Legión Peruana de la Guardia" con cuatro escuadrones. El cuarto escuadrón de esta unidad se organizó en Trujillo a órdenes del coronel EP Antonio Gutiérrez de la Fuente. Este escuadrón en 1823 dio origen al Regimiento "Coraceros", que en 1824 se convirtió en "Húsares del Perú" y tomó parte en las batallas de Junín y Ayacucho.

En octubre de 1822, al segundo escuadrón del Regimiento de Caballería "Húsares de la Legión Peruana de la Guardia" se le envió a Chincha Alta para realizar un reconocimiento. Hasta allí había llegado el ejército realista, al mando del Mariscal Rodil. Las tropas se enfrentaron y fue para los "Húsares" la oportunidad para que mostraran todo su valor.

En la batalla de Junín, los escuadrones de "Húsares del Perú" tuvieron una descollante participación, gracias a la sagacidad del sargento mayor Andrés Rázuri, quien apreciando la magnífica oportunidad de caer sobre el flanco y retaguardia del enemigo, cambió deliberadamente la orden de "retirada" por la de "ataque".

Así la caballería peruana cargó sobre los realistas y en una acción resuelta y sorpresiva, transformaron la hasta entonces derrota, en victoria. Por esta notable acción, Simón Bolívar, cambió el nombre al Regimiento "Húsares del Perú" por el de Regimiento "Húsares de Junín".

El 9 de diciembre de 1824, el Regimiento "Húsares de Junín" destacó por su bravura en la batalla de Ayacucho, lo que le mereció llevar en su bandera de guerra la inscripción "Libertador del Perú" conforme al decreto fechado en Lima, el 27 de diciembre de 1824, siendo el nombre actual de la unidad: Regimiento de Caballería "Glorioso Húsares de Junín" Nº 1 - Libertador del Perú.

En febrero de 1987 el Presidente Alan García, ordena que se le dé "carácter peruanista" a su guardia personal que vestía un elegante atuendo de inspiración francesa y que el consideraba livianamente "igual" al usado por los Dragones de la Guardia Republicana de Francia. Para ello, escoge al RC "Glorioso Húsares de Junín" Nº 1 como "escolta presidencial".

En el uniforme de los Húsares de Junín, el dormán con alamares (sin las charreteras) lleva 33 botones que simbolizan las 33 victorias seguidas de Napoleón Bonaparte.

Esta unidad desde su creación nunca ha sido desactivada y ha estado presente en los acontecimientos más importantes de la historia nacional peruana. Debido a su trascendencia histórica fue designada para estar presente en la reincorporación de Tacna al territorio del Perú el 28 de agosto de 1929.


Fuente: Wikipedia

martes, 29 de julio de 2008

San Martín y Bolívar: dos ideas distintas para América

San Martin y Bolivar en Guayaquil

Encontré esté artículo en el diario en linea La Nación de Argentina, es un artículo que trata de uno de los secretos siempre vigentes, el de la entrevista de San Martin y Bolivar en Guayaquil.

Cuando aquel 26 de julio de 1822 San Martín llegó al palacio de Guayaquil para el diálogo decisivo con Bolívar, ya había perdido sus ilusiones sobre el destino de América latina y tenía juicio formado sobre el militarismo heroico y vacuo del Libertador. En efecto, la violencia militar puede liquidar un orden establecido, pero no crearlo. Y éste es el punto crucial al que había llegado San Martín en su experiencia extrema de retorno a esa América de su primera infancia.

Había vivido hasta los 3 años en el paraíso subtropical de Yapeyú, sobre el Uruguay –el río de los pájaros–, y hasta los 7 en ese aldeón melancólico llamado Buenos Aires. Sus padres fueron trasladados a España y desde los 11 años su familia sería el ejército real durante 20 años de guerras, desde el norte de Africa hasta las batallas ganadas contra la invasión napoleónica.

Gozaba del mejor concepto y del rango de coronel. ¿Qué lo había decidido a enrolarse en la aventura de la independencia y volver sus armas contra su juramento? No era hombre de evocaciones ni de nostalgias. Tal vez tenía algunas imágenes de paraíso perdido: la ternura de su madre, los tucanes chocando sus picos en un rito de amor, la temida leyenda del yaguareté-í, la placidez cósmica del gran río.

España moría como imperio y tal vez San Martín ya no soportaba la decadencia y la corrupción del ocaso de Fernando VII.

San Martín había llegado a Guayaquil en el bergantín Macedonia. Bolívar le mandó a sus edecanes en traje de gran parada. A caballo recibió el homenaje de coraceros; entre centenares de banderas colombianas (Bolívar se había anexado Guayaquil en forma inconsulta), alcanzó el palacio donde el libertador lo estaba esperando.

Desde allí, ambos saludaron a la multitud. Eran dos hombres muy opuestos. Bolívar se movía con gestos rápidos y nerviosos; por momentos se erguía muy estirado, como suelen hacerlo los que tienen una estatura inferior a la media. Asumía con sublimidad de senador romano su figura de dimensión histórica.

Arando en el mar

Dominaba con generosidad y soltura toda circunstancia pública. Hablaba con energía y precisión. Se había formado en la riqueza. Conocía los clásicos y las vanguardias europeas. Se sentía ungido para una misión y estaba en el cenit de sus éxitos. Amaba los caballos, los libros, los dioses grecolatinos, la grandeza, las mujeres, las ideas liberales y republicanas de la Ilustración. Su amante incomparable era Manuela Sanz, vestida con uniforme de húsar, chaqueta roja y doble hilera de botones dorados. Cabellera negra derramada hasta enredarse en las charreteras color oro.

San Martín era circunspecto, poco sonriente. Adusto como el mismo Escorial. Llegaba a ese encuentro sin esperanza de cambiar su destino. Sentía seguramente que sería un milagro que Bolívar pudiese compartir un tema opuesto por completo a la visión del triunfo militar que lo exaltaba como estratego genial. San Martín había dejado todo preparado para regresar inmediatamente a Perú y reembarcarse hacia Chile.

Bolívar hacía de todo fasto una fiesta. Convocó a las familias distinguidas y al cabildo de Guayaquil a rendir homenaje al héroe sureño. San Martín la debe de haber pasado muy mal cuando Carmen Garaycoa, la adolescente hija de una amante del libertador, se acercó a él como una vestal griega y le colocó una corona de laureles y oro.

Desconcertado, se la quitó y se la devolvió a la niña murmurando que no merecía semejante homenaje. Luego, los héroes dialogaron a solas durante el almuerzo y al día siguiente se reunieron cuatro horas que serían para siempre famosas para nuestra historia.

Desde ese día en Guayaquil faltaban ocho años para la muerte trágica de Bolívar. San Martín, como un ángel premonitor, de algún modo le adelantó la frase que el libertador pronunciaría como un triste reconocimiento al expirar: "Hemos arado en el mar".

Apenas un desierto

Los historiadores no se detuvieron en el tema menor del comando para las batallas finales y del consiguiente renunciamiento. No fue el tema: Bolívar estaba ya claramente establecido en la primacía del poder continental y San Martín se había desprestigiado ante sus oficiales al no ordenar a Arenales la destrucción del ejército español cuando abandonaba Lima rumbo a las sierras.

Esa extraña orden, nacida del espíritu e ideología de Punchauca, prolongaría la guerra tres años, hasta la batalla final de Junín y Ayacucho, ya retirado el libertador argentino. ¿Qué visión trastornaba a San Martín?

Sabía que araban en el mar. Consolidaban una independencia sin contenido. Un grupo de militares, clérigos, abogados y propietarios asumían en nombre de la democracia el gobierno de repúblicas vacías.

La violencia de caudillos, señores de la guerra y explotadores era más grave que la placidez de la colonia española en ese siglo de decadencia final. No se podía hacer nada vital con esos pueblos anonadados.

El, Belgrano y muchos otros habían mitificado al Incario en el Congreso de Tucumán. América era un desierto apenas poblado por entes vaciados que miraban pasar las tropas de sus libertadores con total indiferencia, esperando que se asentase de una buena vez el polvo alimentado por los cascos.

¿Para qué querían la independencia si no podían reencontrar los dioses que les habían matado? El teocidio fue la clave del genocidio de la conquista.

Para San Martín todo era una desilusión. Esos pueblos vivirían muchas décadas de desastres. Quedaban enfrentados a la nada y a la anarquía.

Como la Argentina, todos nuestros pueblos serían envilecidos en guerras civiles y en el triunfo de caudillos efímeros. Quedarían cortados del mundo de los países centrales sin alternativas culturales eficientes.

Cortados del mundo de la civilización occidental, volveríamos a ser meros desiertos en los confines.

Leguas vacías, alguna posta entre espinillos, jaurías de perros cimarrones y la bendición de alguna torre caleada de campanario señalando la ciudad, con su señoría ignorante y con todo el tedio de la incultura de los universos marginales.

Había que conseguir la independencia, pero organizando monarquías constitucionales con príncipes españoles y europeos para quedar vinculados vitalmente con la cultura y con el progreso del siglo.

Reunión en Punchauca

Esta convicción nacida de sus cabalgatas americanas se transformó en obsesión y fue el tema de la reunión de Punchauca, un año antes de ese encuentro en Guayaquil, cuando el 2 de junio de 1821 se reunió con el virrey de Perú, en plena guerra y antes de la caída de Lima.

El general Mitre, que consideró una entelequia el plan de San Martín, destacó la reunión de Punchauca como el paso político más trascendental en la vida del Libertador.

San Martín puso como base el reconocimiento de la independencia de Perú por parte de España. Se entronizaría a un príncipe español como monarca constitucional. Se nombraría un consejo de regencia hasta la llegada de aquel príncipe.

El virrey y San Martín podrían viajar para presentar el tema ante la Corte de España. Cesaría el sistema colonial y entrarían en el siglo de los ideales liberales afirmando la realidad cultural occidental. El virrey y sus generales liberales exultaron con el plan.

Hubo brindis, exaltados. La penosa guerra y las matanzas concluirían en una renovación de progreso mutuo basado en la cultura común.

Lo que aceptaron el virrey y sus generales fracasó en los pasillos de Madrid, donde los burócratas pensaban que podían todavía reconstruir el imperio de Felipe II.

San Martín entró en Lima poco después.

El Libertador jugó su última carta ante Bolívar en Guayaquil. Pero para entonces Bolívar ya pensaba en la monocracia vitalicia. Expresó que no admitiría que vinieran Borbones, Austrias ni ninguna otra dinastía europea diferente de nuestra masa.

En cuanto a España, afirmaba que no bastaba romper con España, sino que "era indispensable también romper con todas sus tradiciones de gobierno y administración, y entre ellas con la tradición monárquica".

Todo estaba dicho, y brutalmente dicho. El general San Martín le diría a su yerno Balcarce: "Bolívar me trató con grosería".

Terminada la reunión, hubo una espléndida cena con baile. El hombre de perfil de senador romano del acto de la mañana se movía feliz bailando incansablemente entre mujeres bellas y oficiales con sus entorchados.

San Martín se apartó sigilosamente y dijo a Guido: "No puedo soportar este bullicio, nos vamos ".

Y se embarcó en el Macedonia, hacia Perú, para renunciar a todos sus cargos y emprender después el largo exilio, mientras la anarquía dominaba el continente.

Nadie había comprendido lo que culturalmente se consolidaría como realidad un siglo más tarde.

Por Abel Posse
Para LA NACION

El autor es novelista y miembro del Instituto Sanmartiniano de Perú.

lunes, 28 de julio de 2008

Cronología de la Independencia del Perú

Una vez conseguida la independencia de Chile, el General José de San Martín desarrolla su plan para invadir el Virreinato del Perú desde el pacífico Sur.

Esta empresa en un principio sería financiada conjuntamente por los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de Chile.

Se determinó que el mando de la expedición recaería en el célebre Libertador José de San Martín y el mando de la escuadra en el marino escocés contratado Lord Thomas Alexander Cochrane.

En 1820, San Martín y O'Higgins logran organizar la expedición que liberaría Perú de la Corona Española.

Los realistas no tenían una escuadra bien equipada, por lo que una expedición patriota por el Océano Pacífico era una causa de temor a los realistas. Mientra tanto, el corsario británico Lord Thomas Alexander Cochrane asolaba el Callao, y San Martín se preparaba para llegar al Perú.

El 21 de agosto de 1820, se embarcó el Ejército Unido en Valparaíso a bordo de 6 navíos, contaba con un ejército de 4.118 efectivos de los cuales el 50% eran negros libertos.

El 7 de septiembre la expedición libertadora estuvo frente a Paracas, en la bahía de Pisco en la actual región Ica en el Perú y el día 8 de septiembre de 1820, desembarca y ocupa Pisco.

Desembarcado, San Martín dirigió una proclama a sus tropas y estableció un código de ética a sus tropas para el mejor comportamiento de las mismas durante la campaña que iba a iniciar.

Un destacamento desembarcado tomó posiciones en Chincha.

El 14 de septiembre de 1820, el virrey del Perú, Capitán General Joaquín de la Pezuela, que había jurado cumplir la Constitución Liberal de 1812, por orden de Fernando VII, le envió una carta a San Martín ofreciéndole entrar en negociaciones.

El día 15, San Martín aceptó entrar en negociaciones. A partir del día 25 de septiembre, los patriotas y realistas entran en primeras negociaciones en lo que se ha denominado las Conferencias de Miraflores y que concluyeron el 4 de octubre sin llegar a ninguna conclusión.

El 21 de octubre de 1820 el General José de San Martín crea la bandera del Perú.

El ejército realista al mando del general José de Canterac, ya había dejado Lima, rumbo a la sierra, el 25 de junio de 1821. Álvarez de Arenales fue enviado en su persecución. El ejército patriota, estaba a punto de presentar una batalla frontal, cuando el general San Martín, lo impidió: era indudable que San Martín no deseaba un enfrentamiento frontal con las tropas españolas.

El 5 de junio de 1821, el nuevo virrey del Perú capitán general José de la Serna e Hinojosa, anunció a los limeños que abandonaba Lima para refugiarse en el Callao, al amparo de la fortaleza del Real Felipe.

Los notables que quedaron en Lima (españoles y criollos), le hicieron llegar una invitación a San Martín para que ingrese a Lima, el 9 de julio de 1821. El general José de San Martín, mandó un destacamento patriota e ingresó a Lima, la madrugada del 12 de julio de 1821.

San Martín esperó que oscureciese para entrar a la capital a caballo y sin escolta, acompañado por un simple ayudante; y dos días después lo hizo el grueso del ejército patriota.

Ya en Lima, el general José de San Martín, invitó al Cabildo a jurar la independencia, que se cumplió el 15 de julio de 1821.

El 17 de julio fue recibido en la ciudad el almirante Lord Cochrane.

El sábado 28 de julio de 1821, en una ceremonia pública muy solemne, José de San Martín, proclamó la independencia del Perú.

Primero lo hizo en la Plaza de Armas, después desde la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos. Según testigos de la época, a la plaza de armas asistieron más de 16.000 personas.

El libertador con una bandera peruana en la mano, exclamó: "EL PERÚ ES DESDE ESTE MOMENTO ES LIBRE E INDEPENDIENTE POR LA VOLUNTAD GENERAL DE LOS PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA DE SU CAUSA QUE DIOS DEFIENDE. ¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA LA LIBERTAD! ¡VIVA LA INDEPENDENCIA!"

Sus palabras fueron recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y las calles adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de artillería entre aclamaciones como nunca se había oído en Lima".

El Perú ya era independiente.

lunes, 21 de julio de 2008

Historia del Himno Nacional Peruano


Himno Nacional del Perú cantado por Juan Diego Florez


El Himno Nacional del Perú es uno de nuestros símbolos nacionales.

Su letra fue compuesta por don José de la Torre Ugarte y su música por don José Bernardo Alcedo en el año 1821.

Después de proclamarse nuestra independencia, el general José de San Martín convocó a un concurso público para elegir la Marcha Nacional del Perú, que fue publicada el 7 de agosto de 1821 en la Gaceta Ministerial.

En el anuncio se convocaba a todos los profesores de bellas letras, a los compositores y aficionados en general, para que dirijan sus producciones firmadas al Ministerio de Estado antes del 18 de setiembre, día en el cual una comisión designaría cuál de ellas sería adoptada como la Marcha Nacional. El autor de la composición elegida, sería retribuido por el público y el gobierno con la gratitud.

Se presentaron siete composiciones al concurso, las cuales fueron examinadas y ejecutadas en el orden siguiente el 18 de setiembre de 1821:

La del músico mayor del batallón "Numancia"

La del maestro Alcedo

La del maestro Guapaya

La del maestro Tena

La del maestro Filomeno

La del padre Aguilar, maestro de capilla de los Agustinianos

Otra más del maestro Alcedo, a la sazón hermano terciario del Convento de Santo Domingo.

Apenas terminó la última ejecución del maestro José Bernardo Alcedo, el general José de San Martín se puso de pie y exclamó: "Sin disputa, éste es el Himno Nacional del Perú".

Al día siguiente, se firmó el decreto que confirmaba lo dicho por el General José de San Martín, lo cual generó gran satisfacción entre los partidarios de la independencia.

El Himno Nacional fue estrenado en la noche del 23 de setiembre de 1821 en el Teatro de Lima, en una función a la que asistieron San Martín y los próceres de la independencia que en esa fecha se encontraban en la capital.

La bella voz de la señora Rosa Merino fue la primera en entonar nuestro himno nacional. El auditorio, al escuchar la música y letra del Himno Nacional, respondió de pie sugestionados por Alcedo, que dirigía la orquesta.

Las estrofas originales fueron compuestas por el poeta iqueño y sanmarquino de las Facultad de Artes, don José de la Torre Ugarte.

Las estrofas del himno son un claro testimonio del fervor patriota del poeta y de los ideales emancipatorios de los peruanos. Esto muestra un compromiso de los peruanos por la independencia.

Esta es la letra original de nuestro bellísimo himno:

Coro

Somos libres, seámoslo siempre
y antes niegue sus luces el sol,
que faltemos al voto solemne
que la patria al Eterno elevó.

Estrofa I

Largo tiempo el peruano oprimido
la ominosa cadena arrastró;
condenado a una cruel servidumbre
largo tiempo en silencio gimió.
Mas apenas el grito sagrado
¡Libertad! En sus costas se oyó,
la indolencia de esclavo sacude,
la humillada cerviz levantó.

Estrofa II

Ya el estruendo de broncas cadenas
que escuchamos tres siglos de horror,
de los libres al grito sagrado
que oyó atónito el mundo, cesó.
Por doquier San Martín inflamado,
Libertad, libertad, pronunció,
y meciendo su base los Andes
lo anunciaron, también a una voz.

Estrofa III

Con su influjo los pueblos despiertan
y cual rayo corrió la opinión;
desde el itsmo a las tierras del fuego
desde el fuego a la helada región.
Todos juran romper el enlace
que natura a ambos mundos negó,
y quebrar ese cetro que España,
reclinaba orgullosa en los dos.

Estrofa IV

Lima, cumple ese voto solemne,
y, severa, su enojo mostró,
al tirano impotente lanzando,
que intentaba alargar su opresión.
A su esfuerzo sellaron los grillos
y los surcos que en sí reparó,
le atizaron el odio y venganza
que heredara de su Inca y Señor.

Estrofa V

Compatriotas, no más verla esclava
si humillada tres siglos gimió,
para siempre jurémosla libre
manteniendo su propio esplendor.
Nuestros brazos, hasta hoy desarmados
estén siempre cebando el cañón,
que algún día las playas de Iberia
sentirán de su estruendo el terror.

Estrofa VI

Excitemos los celos de España
Pues presiente con mengua y furor
Que en concurso de grandes naciones
Nuestra patria entrará en parangón.
En la lista que de éstas se forme
Llenaremos primero el reglón
Que el tirano ambicioso Iberino,
Que la América toda asoló.

Estrofa VII

En su cima los Andes sostengan
la bandera o pendón bicolor,
que a los siglos anuncie el esfuerzo
que ser libres, por siempre nos dio.
A su sombra vivamos tranquilos,
y al nacer por sus cumbres el sol,
renovemos el gran juramento
que rendimos al Dios de Jacob.

jueves, 17 de julio de 2008

La Independencia del Peru en Video

Estamos en el mes de la patria y cuanto más de recordar estas fechas que conociendo nuestra historia.

Veamos el especial de Fiestas Patrias del programa "Sucedió en el Perú" del canal 7.

El programa se llamó el Perú Independiente y fue conducido por Toni Zapata y Benito (Angel Calvo).

En el veremos las cosas que sucedieron en esa fecha tan gloriosa de una manera didáctica a través de videos y entrevistas.

Disfrutemos del programa

Parte 1


Parte 2


Parte 3


Parte 4


Parte 5


Parte 6