miércoles, 30 de julio de 2008

Los Gloriosos Husares de Junin

El Regimiento de Caballería "Glorioso Húsares de Junín" N° 1" - Libertador del Perú, es la guardia montada del Presidente de la República del Perú y de su residencia, que es la Casa de Pizarro. Su sede está en el Cuartel "Barbones", antiguo cuartel del Regimiento de Caballería "Mariscal Nieto" Dragones de la Escolta del Presidente de la República del Perú, en el Cercado de Lima.

La Caballería de la "Legión Peruana de la Guardia" se organizó sobre la base del Escuadrón "Húsares de la Escolta del General" (ex Escuadrón de Cazadores a Caballo de los Andes), unidad que se había distinguido en la Campaña Libertadora de Chile. Dicho escuadrón fue uno de los primeros en ingresar a Lima el 6 de julio de 1821 y el que acompañó a la comitiva oficial el día de la Proclamación de la independencia del Perú. Luego fue anexado a las tropas que sitiaban el Real Felipe, hasta septiembre de ese año en que capitularon sus defensores.

A esta caballería el Generalísimo Don José de San Martín, el 18 de agosto de 1821, le daría el nombre de "Escuadrón de Húsares de la Legión Peruana de la Guardia" al mando de Guillermo Miller, la cual formaría parte del Ejército Peruano que debía mantener al Perú independiente del dominio de España.

La Legión Peruana de la Guardia fue creada por Decreto Protectoral del 18 de agosto de 1821 y estaba compuesta por:

* Un batallón de infantería compuesto por seis compañías
* Dos escuadrones de caballería ligera
* Una Compañía de artillería volante

En 1822, estos escuadrones se convirtieron en el Regimiento de Caballería "Húsares de la Legión Peruana de la Guardia" con cuatro escuadrones. El cuarto escuadrón de esta unidad se organizó en Trujillo a órdenes del coronel EP Antonio Gutiérrez de la Fuente. Este escuadrón en 1823 dio origen al Regimiento "Coraceros", que en 1824 se convirtió en "Húsares del Perú" y tomó parte en las batallas de Junín y Ayacucho.

En octubre de 1822, al segundo escuadrón del Regimiento de Caballería "Húsares de la Legión Peruana de la Guardia" se le envió a Chincha Alta para realizar un reconocimiento. Hasta allí había llegado el ejército realista, al mando del Mariscal Rodil. Las tropas se enfrentaron y fue para los "Húsares" la oportunidad para que mostraran todo su valor.

En la batalla de Junín, los escuadrones de "Húsares del Perú" tuvieron una descollante participación, gracias a la sagacidad del sargento mayor Andrés Rázuri, quien apreciando la magnífica oportunidad de caer sobre el flanco y retaguardia del enemigo, cambió deliberadamente la orden de "retirada" por la de "ataque".

Así la caballería peruana cargó sobre los realistas y en una acción resuelta y sorpresiva, transformaron la hasta entonces derrota, en victoria. Por esta notable acción, Simón Bolívar, cambió el nombre al Regimiento "Húsares del Perú" por el de Regimiento "Húsares de Junín".

El 9 de diciembre de 1824, el Regimiento "Húsares de Junín" destacó por su bravura en la batalla de Ayacucho, lo que le mereció llevar en su bandera de guerra la inscripción "Libertador del Perú" conforme al decreto fechado en Lima, el 27 de diciembre de 1824, siendo el nombre actual de la unidad: Regimiento de Caballería "Glorioso Húsares de Junín" Nº 1 - Libertador del Perú.

En febrero de 1987 el Presidente Alan García, ordena que se le dé "carácter peruanista" a su guardia personal que vestía un elegante atuendo de inspiración francesa y que el consideraba livianamente "igual" al usado por los Dragones de la Guardia Republicana de Francia. Para ello, escoge al RC "Glorioso Húsares de Junín" Nº 1 como "escolta presidencial".

En el uniforme de los Húsares de Junín, el dormán con alamares (sin las charreteras) lleva 33 botones que simbolizan las 33 victorias seguidas de Napoleón Bonaparte.

Esta unidad desde su creación nunca ha sido desactivada y ha estado presente en los acontecimientos más importantes de la historia nacional peruana. Debido a su trascendencia histórica fue designada para estar presente en la reincorporación de Tacna al territorio del Perú el 28 de agosto de 1929.


Fuente: Wikipedia

martes, 29 de julio de 2008

La Celebración del Centenario de la Independencia del Perú

Estando a tan pocos años de celebrar el Bicentenario de nuestra independencia es bueno recordar como se celebró el Centenario.

La conmemoración del Primer Centenario de la Independencia en 1921, fue utilizado por Leguía como un medio de propaganda política en el país y el extranjero.

Sin embargo, fue un gran acontecimiento que despertó un gran interés y se celebró con el mayor despliegue posible.


Leguía supervisó personalmente los detalles de este notable acontecimiento. Su idea era hacer converger en Lima a representantes de todo el continente americano y de selectos países europeos.

Fueron invitados, en primer lugar, Estados Unidos (que era el aliado principal del Perú en ese momento), y también los vecinos "conflictivos" como Brasil, Ecuador, Bolivia y Colombia. Chile no fue invitado ya que aún no se había realizado el plebiscito de Tacna y Arica.

Finalmente confirmaron su asistencia 16 embajadas y 13 misiones especiales de todo el mundo.

Jorge Basadre en el Capítulo 3 del Volúmen 14 del su obra monumental: "Historia de la República del Perú" nos relata las actividades que se desarrollaron durante las celebraciones del Centenario de la proclamación de la Independencia nacional en julio de 1921.

Entre ellas destacan algunas que sintonizan con el espíritu moderno de la época: monumentos, medallas y estampillas conmemorativas, banquetes, discursos, desfiles militares, museos y exposiciones o ferias industriales. Asimismo, se percibe que están predominantemente dirigidas al concierto internacional, de ahí que sea importante el arribo de delegaciones extranjeras y tengan alta valoración los regalos otorgados por las comunidades de inmigrantes extranjeros.

Entre los monumentos que se inauguraron estuvo la estatua a San martín, colocada en la ciudad de Pisco y otro monumento de San Martín en la Plaza que lleva su nombre en la capital. Entre las celebraciones en torno a los monumentos de otros personajes fundamentales de la Independencia estuvo el desfile de honor ante la estatua de Bolívar.

La Orden del Sol instaurada por José de San Martín en los albores republicanos fue restablecida. Asimismo, se confeccionó una medalla conmemorativa denominada «Medalla del Primer Centenario de la Independencia Nacional». Nótese lo simbólico y también el impacto que genera en la sociedad la decisión de este tipo de medidas. Efectivamente, cuando se individualiza el reconocimiento –a través de la entrega de una medalla- se está en pos de cumplir dos objetivos muy precisos. Así, a través de esta práctica, tenemos que por un lado se está conformando una nueva elite; y por otro lado, se está consolidando un grupo nuevo. En el caso particular de este período, tengo la impresión que se trata de esta segunda posibilidad, pues uno de los que fueron objeto de reconocimiento público –a través de la medalla conmemorativa- fue el propio Augusto B. Leguía.

La exposición industrial y la apertura del Museo Bolivariano, fueron dos actos que muestran el diálogo que se busca establecer entre el período fundacional y el período del centenario. En efecto, la exposición industrial es una ocasión en la cual los países que participan exhiben lo que consideraran más representativo de su condición moderna. Así, exponen aquello que han producido en términos de invenciones, tecnología y maquinarias para demostrar el nivel de desarrollo al que han legado. Mientras que el museo es asumido por los estudiosos, con la función de mausoleo, en el sentido de contener aquello del pasado que adquiere significado particular para el presente. Es decir, que juega un papel muy importante en la construcción de la memoria colectiva.

Los regalos recibidos por las colonias extranjeras también tenían esa vocación por lo moderno y lo simbólico: de Alemania la torre de reloj ubicada en el parque Universitario, de España un Arco de triunfo a ser colocado en la Av. Wilson, de Gran Bretaña provino el estadio, de los japoneses el monumento a Manco Capac, de los chinos una fuente de agua, de los norteamericanos bibliotecas. El tiempo, el triunfo, el deporte, lo Inca, el control sobre una fuerza natural como cs el agua y el conocimiento son valores y símbolos que
comparten tanto los peruanos como las colonias establecidas en el territorio.


Recordemos ese día glorioso que fue el centenario de nuestra independencia en este día de la patria.

San Martín y Bolívar: dos ideas distintas para América

San Martin y Bolivar en Guayaquil

Encontré esté artículo en el diario en linea La Nación de Argentina, es un artículo que trata de uno de los secretos siempre vigentes, el de la entrevista de San Martin y Bolivar en Guayaquil.

Cuando aquel 26 de julio de 1822 San Martín llegó al palacio de Guayaquil para el diálogo decisivo con Bolívar, ya había perdido sus ilusiones sobre el destino de América latina y tenía juicio formado sobre el militarismo heroico y vacuo del Libertador. En efecto, la violencia militar puede liquidar un orden establecido, pero no crearlo. Y éste es el punto crucial al que había llegado San Martín en su experiencia extrema de retorno a esa América de su primera infancia.

Había vivido hasta los 3 años en el paraíso subtropical de Yapeyú, sobre el Uruguay –el río de los pájaros–, y hasta los 7 en ese aldeón melancólico llamado Buenos Aires. Sus padres fueron trasladados a España y desde los 11 años su familia sería el ejército real durante 20 años de guerras, desde el norte de Africa hasta las batallas ganadas contra la invasión napoleónica.

Gozaba del mejor concepto y del rango de coronel. ¿Qué lo había decidido a enrolarse en la aventura de la independencia y volver sus armas contra su juramento? No era hombre de evocaciones ni de nostalgias. Tal vez tenía algunas imágenes de paraíso perdido: la ternura de su madre, los tucanes chocando sus picos en un rito de amor, la temida leyenda del yaguareté-í, la placidez cósmica del gran río.

España moría como imperio y tal vez San Martín ya no soportaba la decadencia y la corrupción del ocaso de Fernando VII.

San Martín había llegado a Guayaquil en el bergantín Macedonia. Bolívar le mandó a sus edecanes en traje de gran parada. A caballo recibió el homenaje de coraceros; entre centenares de banderas colombianas (Bolívar se había anexado Guayaquil en forma inconsulta), alcanzó el palacio donde el libertador lo estaba esperando.

Desde allí, ambos saludaron a la multitud. Eran dos hombres muy opuestos. Bolívar se movía con gestos rápidos y nerviosos; por momentos se erguía muy estirado, como suelen hacerlo los que tienen una estatura inferior a la media. Asumía con sublimidad de senador romano su figura de dimensión histórica.

Arando en el mar

Dominaba con generosidad y soltura toda circunstancia pública. Hablaba con energía y precisión. Se había formado en la riqueza. Conocía los clásicos y las vanguardias europeas. Se sentía ungido para una misión y estaba en el cenit de sus éxitos. Amaba los caballos, los libros, los dioses grecolatinos, la grandeza, las mujeres, las ideas liberales y republicanas de la Ilustración. Su amante incomparable era Manuela Sanz, vestida con uniforme de húsar, chaqueta roja y doble hilera de botones dorados. Cabellera negra derramada hasta enredarse en las charreteras color oro.

San Martín era circunspecto, poco sonriente. Adusto como el mismo Escorial. Llegaba a ese encuentro sin esperanza de cambiar su destino. Sentía seguramente que sería un milagro que Bolívar pudiese compartir un tema opuesto por completo a la visión del triunfo militar que lo exaltaba como estratego genial. San Martín había dejado todo preparado para regresar inmediatamente a Perú y reembarcarse hacia Chile.

Bolívar hacía de todo fasto una fiesta. Convocó a las familias distinguidas y al cabildo de Guayaquil a rendir homenaje al héroe sureño. San Martín la debe de haber pasado muy mal cuando Carmen Garaycoa, la adolescente hija de una amante del libertador, se acercó a él como una vestal griega y le colocó una corona de laureles y oro.

Desconcertado, se la quitó y se la devolvió a la niña murmurando que no merecía semejante homenaje. Luego, los héroes dialogaron a solas durante el almuerzo y al día siguiente se reunieron cuatro horas que serían para siempre famosas para nuestra historia.

Desde ese día en Guayaquil faltaban ocho años para la muerte trágica de Bolívar. San Martín, como un ángel premonitor, de algún modo le adelantó la frase que el libertador pronunciaría como un triste reconocimiento al expirar: "Hemos arado en el mar".

Apenas un desierto

Los historiadores no se detuvieron en el tema menor del comando para las batallas finales y del consiguiente renunciamiento. No fue el tema: Bolívar estaba ya claramente establecido en la primacía del poder continental y San Martín se había desprestigiado ante sus oficiales al no ordenar a Arenales la destrucción del ejército español cuando abandonaba Lima rumbo a las sierras.

Esa extraña orden, nacida del espíritu e ideología de Punchauca, prolongaría la guerra tres años, hasta la batalla final de Junín y Ayacucho, ya retirado el libertador argentino. ¿Qué visión trastornaba a San Martín?

Sabía que araban en el mar. Consolidaban una independencia sin contenido. Un grupo de militares, clérigos, abogados y propietarios asumían en nombre de la democracia el gobierno de repúblicas vacías.

La violencia de caudillos, señores de la guerra y explotadores era más grave que la placidez de la colonia española en ese siglo de decadencia final. No se podía hacer nada vital con esos pueblos anonadados.

El, Belgrano y muchos otros habían mitificado al Incario en el Congreso de Tucumán. América era un desierto apenas poblado por entes vaciados que miraban pasar las tropas de sus libertadores con total indiferencia, esperando que se asentase de una buena vez el polvo alimentado por los cascos.

¿Para qué querían la independencia si no podían reencontrar los dioses que les habían matado? El teocidio fue la clave del genocidio de la conquista.

Para San Martín todo era una desilusión. Esos pueblos vivirían muchas décadas de desastres. Quedaban enfrentados a la nada y a la anarquía.

Como la Argentina, todos nuestros pueblos serían envilecidos en guerras civiles y en el triunfo de caudillos efímeros. Quedarían cortados del mundo de los países centrales sin alternativas culturales eficientes.

Cortados del mundo de la civilización occidental, volveríamos a ser meros desiertos en los confines.

Leguas vacías, alguna posta entre espinillos, jaurías de perros cimarrones y la bendición de alguna torre caleada de campanario señalando la ciudad, con su señoría ignorante y con todo el tedio de la incultura de los universos marginales.

Había que conseguir la independencia, pero organizando monarquías constitucionales con príncipes españoles y europeos para quedar vinculados vitalmente con la cultura y con el progreso del siglo.

Reunión en Punchauca

Esta convicción nacida de sus cabalgatas americanas se transformó en obsesión y fue el tema de la reunión de Punchauca, un año antes de ese encuentro en Guayaquil, cuando el 2 de junio de 1821 se reunió con el virrey de Perú, en plena guerra y antes de la caída de Lima.

El general Mitre, que consideró una entelequia el plan de San Martín, destacó la reunión de Punchauca como el paso político más trascendental en la vida del Libertador.

San Martín puso como base el reconocimiento de la independencia de Perú por parte de España. Se entronizaría a un príncipe español como monarca constitucional. Se nombraría un consejo de regencia hasta la llegada de aquel príncipe.

El virrey y San Martín podrían viajar para presentar el tema ante la Corte de España. Cesaría el sistema colonial y entrarían en el siglo de los ideales liberales afirmando la realidad cultural occidental. El virrey y sus generales liberales exultaron con el plan.

Hubo brindis, exaltados. La penosa guerra y las matanzas concluirían en una renovación de progreso mutuo basado en la cultura común.

Lo que aceptaron el virrey y sus generales fracasó en los pasillos de Madrid, donde los burócratas pensaban que podían todavía reconstruir el imperio de Felipe II.

San Martín entró en Lima poco después.

El Libertador jugó su última carta ante Bolívar en Guayaquil. Pero para entonces Bolívar ya pensaba en la monocracia vitalicia. Expresó que no admitiría que vinieran Borbones, Austrias ni ninguna otra dinastía europea diferente de nuestra masa.

En cuanto a España, afirmaba que no bastaba romper con España, sino que "era indispensable también romper con todas sus tradiciones de gobierno y administración, y entre ellas con la tradición monárquica".

Todo estaba dicho, y brutalmente dicho. El general San Martín le diría a su yerno Balcarce: "Bolívar me trató con grosería".

Terminada la reunión, hubo una espléndida cena con baile. El hombre de perfil de senador romano del acto de la mañana se movía feliz bailando incansablemente entre mujeres bellas y oficiales con sus entorchados.

San Martín se apartó sigilosamente y dijo a Guido: "No puedo soportar este bullicio, nos vamos ".

Y se embarcó en el Macedonia, hacia Perú, para renunciar a todos sus cargos y emprender después el largo exilio, mientras la anarquía dominaba el continente.

Nadie había comprendido lo que culturalmente se consolidaría como realidad un siglo más tarde.

Por Abel Posse
Para LA NACION

El autor es novelista y miembro del Instituto Sanmartiniano de Perú.

lunes, 28 de julio de 2008

Cronología de la Independencia del Perú

Una vez conseguida la independencia de Chile, el General José de San Martín desarrolla su plan para invadir el Virreinato del Perú desde el pacífico Sur.

Esta empresa en un principio sería financiada conjuntamente por los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de Chile.

Se determinó que el mando de la expedición recaería en el célebre Libertador José de San Martín y el mando de la escuadra en el marino escocés contratado Lord Thomas Alexander Cochrane.

En 1820, San Martín y O'Higgins logran organizar la expedición que liberaría Perú de la Corona Española.

Los realistas no tenían una escuadra bien equipada, por lo que una expedición patriota por el Océano Pacífico era una causa de temor a los realistas. Mientra tanto, el corsario británico Lord Thomas Alexander Cochrane asolaba el Callao, y San Martín se preparaba para llegar al Perú.

El 21 de agosto de 1820, se embarcó el Ejército Unido en Valparaíso a bordo de 6 navíos, contaba con un ejército de 4.118 efectivos de los cuales el 50% eran negros libertos.

El 7 de septiembre la expedición libertadora estuvo frente a Paracas, en la bahía de Pisco en la actual región Ica en el Perú y el día 8 de septiembre de 1820, desembarca y ocupa Pisco.

Desembarcado, San Martín dirigió una proclama a sus tropas y estableció un código de ética a sus tropas para el mejor comportamiento de las mismas durante la campaña que iba a iniciar.

Un destacamento desembarcado tomó posiciones en Chincha.

El 14 de septiembre de 1820, el virrey del Perú, Capitán General Joaquín de la Pezuela, que había jurado cumplir la Constitución Liberal de 1812, por orden de Fernando VII, le envió una carta a San Martín ofreciéndole entrar en negociaciones.

El día 15, San Martín aceptó entrar en negociaciones. A partir del día 25 de septiembre, los patriotas y realistas entran en primeras negociaciones en lo que se ha denominado las Conferencias de Miraflores y que concluyeron el 4 de octubre sin llegar a ninguna conclusión.

El 21 de octubre de 1820 el General José de San Martín crea la bandera del Perú.

El ejército realista al mando del general José de Canterac, ya había dejado Lima, rumbo a la sierra, el 25 de junio de 1821. Álvarez de Arenales fue enviado en su persecución. El ejército patriota, estaba a punto de presentar una batalla frontal, cuando el general San Martín, lo impidió: era indudable que San Martín no deseaba un enfrentamiento frontal con las tropas españolas.

El 5 de junio de 1821, el nuevo virrey del Perú capitán general José de la Serna e Hinojosa, anunció a los limeños que abandonaba Lima para refugiarse en el Callao, al amparo de la fortaleza del Real Felipe.

Los notables que quedaron en Lima (españoles y criollos), le hicieron llegar una invitación a San Martín para que ingrese a Lima, el 9 de julio de 1821. El general José de San Martín, mandó un destacamento patriota e ingresó a Lima, la madrugada del 12 de julio de 1821.

San Martín esperó que oscureciese para entrar a la capital a caballo y sin escolta, acompañado por un simple ayudante; y dos días después lo hizo el grueso del ejército patriota.

Ya en Lima, el general José de San Martín, invitó al Cabildo a jurar la independencia, que se cumplió el 15 de julio de 1821.

El 17 de julio fue recibido en la ciudad el almirante Lord Cochrane.

El sábado 28 de julio de 1821, en una ceremonia pública muy solemne, José de San Martín, proclamó la independencia del Perú.

Primero lo hizo en la Plaza de Armas, después desde la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos. Según testigos de la época, a la plaza de armas asistieron más de 16.000 personas.

El libertador con una bandera peruana en la mano, exclamó: "EL PERÚ ES DESDE ESTE MOMENTO ES LIBRE E INDEPENDIENTE POR LA VOLUNTAD GENERAL DE LOS PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA DE SU CAUSA QUE DIOS DEFIENDE. ¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA LA LIBERTAD! ¡VIVA LA INDEPENDENCIA!"

Sus palabras fueron recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y las calles adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de artillería entre aclamaciones como nunca se había oído en Lima".

El Perú ya era independiente.

sábado, 26 de julio de 2008

Receta de 3 delicias que no deben de faltarnos en Fiestas Patrias

Estuve preguntando a varias personas cuales son los platos típicos peruanos para estas Fiestas Patrias, y no recibí muchas respuestas; así que hice uso de mis recuerdos, y pensé en mis Fiestas Patrias pasadas.

¿Que me provocaba comer por Fiestas Patrias?

Recordé que hace años no pude comer anticuchos en 28, así que en una reunión familiar pocos días después me comí media docena.

También en la chicha morada y las deliciosas empanadas de carne.

Posiblemente para ti sean otras cosas las que te provocan comer en estas fiestas, pero yo pienso en estas 3; anticuchos, empanadas de carne y chicha morada.

Aquí les dejo las recetas que encontre en el blog Piqueitos y Sabrosuras Peruanas:



Ingredientes

¾ k de maíz morado desgranado
1 k de Manzanas para cocinar (sólo las cáscaras)
1 Piña grande (sólo la cáscara)
limones
Azúcar al gusto
4 Clavos de olor


Preparación

En una olla grande hierva el maíz morado, las cáscaras de manzana y piña y clavo de olor con 3 litros de agua.

Cocine a fuego lento por media hora.

Cuele.

Vuelva a hervir las cáscaras con los otros ingredientes con 3 litros de agua.

Cuele y junte con el líquido anterior.

Añadale azúcar (al gusto) y el jugo de Limón.

Sirva helada.


Secreto

Agregue azúcar y limón solamente a la cantidad de refresco que vaya a consumir de inmediato.

El refresco sin mezclar se puede guardar varios días en el refrigerador.



Ingredientes

Para la Marinada:

2 dientes de ajo, molidos
1/4 taza de ají panca molido
Sal y Pimienta
Comino
3/4 taza de vinagre
1/2 cucharadita de sal
2 dientes de ajo, molidos

Para los Anticuchos:

1 corazón de res, limpio y sin grasa
Sal
Aceite
Ají amarillo fresco molido
Palitos para anticuchos


Preparación

De la Marinada:

Mezclar bien los ingredientes de la marinada.

Separar.

Anticuchos:

Limpie el corazón de res quitándole grasa y venas.

Corte en trozos de 2 1/2 a 3 cm.

Coloquelos en un bol y vierta encima la mezcla de la marinada.

Deje el corazón de res marinando mínimo 12 horas.

Ensarte 3 trozos de corazón en cada palito de anticucho.

Caliente la parrilla y acomode los palitos de anticucho untándolos con una mezcla de ají amarillo fresco molido y aceite.

Dele vuelta y espere que se cocinen.

Sirva bien caliente.

Acompañamiento:

Acompáñelos con papa sancochada, choclo y papa a la huancaína u ocopa

La Empanada de Carne


Ingredientes

Masa

4 tazas de harina
1 taza de manteca vegetal
1 taza de margarina
1 cucharadita de sal
1 ¼ taza de agua helada
½ cucharadita de polvo de hornear

Relleno

1½ taza de cebolla picada en cuadritos
¼ de taza de aceite, aproximadamente
½ k (1lb 2 oz) de carne molida
Sal
Pimienta
Pimentón o páprika
1 cucharadita de ají molido o al gusto
2 a 3 huevos cocidos en trocitos
Trozos de Aceituna (opcional)
1 yema de huevo
1 cucharada de leche
Azúcar en polvo


Preparación

Masa

Mezcle la harina, sal y polvo de hornear con la manteca y margarina.

Trabaje la masa con un cortapastas o 2 cuchillos hasta que parezca avena.

Use las manos lo menos posible.

Incorpore gradualmente el agua helada hasta formar una masa.

Repose en la refrigeradora hasta el día siguiente o mínimo por 3 horas.


Relleno

Fría la cebolla en el aceite hasta que esté transparente.

Agregue la carne y cocinela hasta dorada.

Sazonela con sal, pimienta, pimentón o páprika.

Mezcle bien.

Retire del fuego y enfríe.

Estire la masa con el rodillo y corte discos de aproximadamente 10 cm de diámetro con un vaso o un cortador.

Coloque una porción de relleno de carne en cada disco y coloquee un trozo de huevo.

Si desea coloque un trozo de aceituna.

Humedezca los bordes del disco con agua y doble el disco por la mitad cubriendo el relleno.

Pegue los bordes presionando con los dedos.

Coloque las empanadas en latas engrasadas y enharinadas.

Mezcle la yema con la leche y barnice las empanadas con esta mezcla.

Llevelas al horno de 200°C durante 20 minutos hasta que se doren ligeramente.

Enfríe y luego espolvoree encima con azúcar en polvo.

viernes, 25 de julio de 2008

Más Música Peruana Para Este 28

Sigamos celebrando este 28 con nuestra música peruana.

Aquí les dejo estas 5 canciones para que las escuchen con todo el orgullo de nuestra peruanidad.

1. Contigo Perú (Arturo "Zambo" Cavero)

2. Mi Perú (Los Hermanos Zañartu)

3. Todos Vuelven (Jesús Vasquez)

4. Y se llama Perú (Arturo "Zambo" Cavero y Oscar Avilés)

5. La Flor de la Canela (Chabuca Granda)

Feliz 28

Celebremos estas fiestas con 3 canciones de Eva Ayllón

Celebremos las fiestas patrias con estas 3 hermosas canciones interpretadas por Eva Ayllon

1. Y se llama Perú

2. Estoy enamorada de mi país

3. Que viva el Perú

MI PERU!!!